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	<title>IGF Instituto Grafológico Forense</title>
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	<description>Expertos en el análisis y estudio de manuscritos y documentos</description>
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	<title>IGF Instituto Grafológico Forense</title>
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		<title>Taller sobre la firma para niños</title>
		<link>https://psicograf.com/taller-sobre-la-firma-para-ninos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[avasquezd]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2015 11:50:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado viernes y sábado 29 y 30 de mayo, realicé un taller sobre la firma con niños entre los 9 y 11 años, en un Gaztegune de Bilbao (centros con actividades lúdicas y culturales para jóvenes y niños, que dependen del Ayuntamiento). Me habían propuesto esta actividad hace meses, y la verdad es que&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado viernes y sábado 29 y 30 de mayo, realicé un taller sobre la firma con niños entre los 9 y 11 años, en un Gaztegune de Bilbao (centros con actividades lúdicas y culturales para jóvenes y niños, que dependen del Ayuntamiento).</p>
<p>Me habían propuesto esta actividad hace meses, y la verdad es que no tenía nada claro cómo podía entretener a chavales de estas edades hablándoles de la firma, y que no acabaran bostezando. Pero me lo tomé como un reto, por que aunque sí había hecho este tipo de talleres con jóvenes de más edad, nunca con tan pequeños.</p>
<p><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiaailzYdQuM4tsJjmJ7obre66rsoEXgtqc-iYakOiuIgxQnX4eXSkBbkuAc-dSpcijFABc_WDEbLGHvU-FqL5sVmIifILAMHs603QZ572C4kHviy7k343Kco5ZgrIJh4cDmi_kCxAUmzmM/s1600/nic3b1o-escribiendo-carta-al-nic3b1o-jesc3bas-2.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiaailzYdQuM4tsJjmJ7obre66rsoEXgtqc-iYakOiuIgxQnX4eXSkBbkuAc-dSpcijFABc_WDEbLGHvU-FqL5sVmIifILAMHs603QZ572C4kHviy7k343Kco5ZgrIJh4cDmi_kCxAUmzmM/s320/nic3b1o-escribiendo-carta-al-nic3b1o-jesc3bas-2.jpg" alt="" width="320" height="213" border="0" /></a>Así que, manos a la obra, me puse a pensar sobre lo que les podía decir y cómo hacerlo. Lo que sí tenía claro es que debía de servir para inculcarles cosas importantes de cara a su futuro, para que supieran que su firma el día de mañana les iba a ser solicitada para todo tipo de documentos, muchos además de gran trascendencia en su vida.</p>
<p>Por ello, por medio de imágenes curiosas e impactantes, con firmas de personas conocidas, poniendo firmas simbólicas, otras extravagantes y complicadas, y también alguna que otra «normalita», les fui introduciendo en un mundo que ellos ya conocían por su propia experiencia, cuando tuvieron que ponerla, por ejemplo, en el DNI.</p>
<p>El objetivo principal que me propuse para el taller fue que se llevaran varias ideas importantes:</p>
<ol>
<li>Que la firma es algo que nadie nos enseña a hacer, y que por tanto, nosotras la creamos a partir de nuestra imaginación y de modelos que observamos alrededor (personas que nos causan admiración: familiares, artistas, etc.). Es un acto absolutamente libre. Una niña me comentó que para su segunda firma se había inspirado en un cantante famoso, y que la actual se basaba en la de un escritor en euskera que le había dedicado uno de sus libros.</li>
<li>Que es algo que va cambiando a lo largo de la vida, sobre todo en las edades tempranas, como muchos de ellos ya habían comprobado cuando decían que andaban por su tercero o cuarto diseño de firma.</li>
<li>Que nuestra firma puesta en un papel implica que estamos de acuerdo con lo que allí se recoge, y que por tanto, es muy importante tener cuidado con lo que firmamos sin antes leerlo. Curiosamente, un niño me habló de la letra tan pequeña que aparece en algunos documentos&#8230;<br />
<a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg-cU6JqVRr_imYRBOLrpZw2BShRa2OXtBi763GH4JHAeRDzs_1lZa0WbKj66BEtHjUjJil57Ujxcx0W62iVY1hr3tSoa6hQ0IW0lcJAZGFOCT5y-W93zpWnrbIqV-O6wuk_IxK_lUXsEqr/s1600/firmas_1.jpg"><img decoding="async" class="alignright" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg-cU6JqVRr_imYRBOLrpZw2BShRa2OXtBi763GH4JHAeRDzs_1lZa0WbKj66BEtHjUjJil57Ujxcx0W62iVY1hr3tSoa6hQ0IW0lcJAZGFOCT5y-W93zpWnrbIqV-O6wuk_IxK_lUXsEqr/s400/firmas_1.jpg" alt="" width="400" height="256" border="0" /></a><b></b></li>
<li>Que por todo ello, nuestra firma nos identifica. Allí donde la pongamos, nos estamos poniendo también nosotros. Es nuestro sello personal.</li>
<li>Que nuestra firma es algo único, e irrepetible por nadie que no seamos nosotros. El tema de las falsificaciones les produjo mucho interés, y alguno acabó reconociendo que en una ocasión había imitado la firma de su padre para librarse de alguna tarea del cole&#8230; Resultó muy divertido cuando entre los ejercicios que les propuse estaba el de que se intercambiasen las hojas con sus firmas, para que el compañero tratara de imitarla. Ahí se dieron cuenta de la dificultad que esto atañe, y que no es tan fácil realizar una firma que no es la nuestra, como pensaban algunos de ellos.</li>
</ol>
<p>El taller resultó una experiencia francamente bonita. Incluso en el del segundo día llegaron a aplaudirme al final, lo cual es el mejor reconocimiento que uno puede tener, por que los niños por suerte, no necesitan disimular para quedar bien como hacemos los adultos. Alguno, incluso, me pidió ver cómo firmaba yo -lógicamente, tenía curiosidad tras verme hablar de todo ello-, y después el resto me fueron pidiendo también mi firma como si fuera un autógrafo, ya que estaban seguros que debía ser una persona famosa&#8230; ¡Ay, bendita inocencia!</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En busca de un perito payo</title>
		<link>https://psicograf.com/en-busca-de-un-perito-payo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[avasquezd]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 11:49:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[El otro día recordé una anécdota que me paso hace unos meses. Me llamó una persona con acento calé, pidiéndome cita para consultarme sobre la autenticidad de un documento. Sus explicaciones resultaban un poco chocantes y confusas, en parte también por su acento un tanto cerrado, así que quedé con ella personalmente para ver si&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día recordé una anécdota que me paso hace unos meses.</p>
<p>Me llamó una persona con acento calé, pidiéndome cita para consultarme sobre la autenticidad de un documento. Sus explicaciones resultaban un poco chocantes y confusas, en parte también por su acento un tanto cerrado, así que quedé con ella personalmente para ver si conseguía aclararme mejor de lo que quería en concreto.</p>
<p>El día del encuentro aparecieron por el despacho dos hombres jóvenes, con una evidente apariencia gitana.</p>
<div class="separator">
<p>Uno de ellos llevaba la voz cantante. Me explica que a su primo (el que le acompañaba) le acusaban desde otro clan familiar de haber firmado un papel aceptando la entrega de un dinero, comprometiéndose a devolverlo en un plazo fijado, un dinero que todavía no había devuelto. A su vez, el acusado negaba tal cuestión, pero también decía que no estaba seguro de si dicha firma era la suya o no, y que en todo caso no se acordaba de haber firmado el papel.</p>
<p>En vista de ello, procedí a realizar un cuerpo de firmas a esta persona, y les comenté que tendría que hacer posteriormente un cotejo con la firma cuestionada, para concluir si podía ser su firma o no. Para ello, les expliqué, haría esta prevaloración y si, finalmente, no era su firma, podría hacer entonces un informe pericial al respecto, como prueba para demostrar que efectivamente era así.</p>
<p><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiH8yQ40tNuiw08-pc3omFNML7caeLVQRaI867qRZlzK0hJ3NmUPNEokzd1peozCDGHw3m7aisAsV_ErHBkowolq2a9wGJ0-B94fflTEVT9Vb8VMQSiQIUc9Bod44ewUJ2Sn7Ef-AUXo1po/s1600/justicia.gif"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiH8yQ40tNuiw08-pc3omFNML7caeLVQRaI867qRZlzK0hJ3NmUPNEokzd1peozCDGHw3m7aisAsV_ErHBkowolq2a9wGJ0-B94fflTEVT9Vb8VMQSiQIUc9Bod44ewUJ2Sn7Ef-AUXo1po/s320/justicia.gif" alt="" width="277" height="320" border="0" /></a>Ambos estuvieron de acuerdo en ello, y después de realizar el cuerpo de escritura me comentó el más hablador que en realidad ellos tampoco necesitarían un informe pericial como tal, y que les bastaría con esta prevaloración oral que yo les proponía. Les comenté que si querían demostrar su inocencia, el único modo sería por medio de una pericial caligráfica, la cual podrían enseñar a la otra parte para intentar llegar a un acuerdo, y si el asunto fuera adelante, acudir por supuesto a los tribunales con ella en el caso de que se presentara una demanda.</p>
<p>Me comentaron que no me preocupara, que este asunto en ningún caso acabaría en los tribunales. Ellos únicamente necesitaban que yo, como profesional, dijera si la firma pertenecía o no a esta persona. Me pidieron si estaba dispuesto a recibir en mi despacho al consejo de ancianos y al patriarca de los gitanos en Bilbao, para comunicarles lo que yo concluyera en mi análisis. Decían que entre ellos estos temas nunca se resolvían en los juzgados. Lo que yo dijera al consejo de ancianos, estos lo harían cumplir. Si fuera su firma, su familia tendría que responsabilizarse, y si no lo fuera, sería la otra familia la que tendría que conformarse con este veredicto contrario.</p>
<p>Les dije, por supuesto, que no tendría inconveniente alguno en recibirles (habría que verme la cara en ese momento, con la boca abierta y los ojos como platos&#8230;). Ya me estaba imaginando en mi despacho (no todos, por que no cabrían&#8230;) al consejo de ancianos y a su patriarca, sentados, con sus sombreros y sus garrotas pendiendo de sus manos, y yo explicándome&#8230;</p>
<p>Quedamos, por tanto, en que en un par de días les llamaría para comentarles lo que había visto. Tal y como fue mi primera impresión, corroboré tras el estudio que la firma sí había sido hecha por esta persona.</p>
<p>Quedé de nuevo con ellos para explicarles mis conclusiones, y reconociendo el chaval que sí podría ser posible que lo firmara, pero que no se acordaba en absoluto de ello. Su compañero le miraba echando rayos por los ojos. Estoy convencido de que en el fondo sabía que él había firmado el documento, pero que le albergaba alguna esperanza de que no fuera así.</p>
<p>Llegando la hora del pago por el trabajo realizado, no se les ocurrió otra cosa que pedirme alguna rebajilla sobre el presupuesto que les hice (supongo que en su caso serán gajes del oficio), dado el resultado negativo para sus intereses. Evidentemente me negué, aduciendo que el trabajo me costaba lo mismo independientemente del resultado.</p>
<p>Al final, abonaron la minuta con cara de resignación, pero sin mencionar la posterior cita prometida con el consejo y su patriarca. Creo que fueron en busca de otro perito payo que les dijera lo que querían que escuchasen estos&#8230;</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una dedicatoria de Matilde Ras</title>
		<link>https://psicograf.com/una-dedicatoria-de-matilde-ras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[avasquezd]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 11:49:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[En una de mis múltiples búsquedas de libros relacionados con el estudio de la escritura me encontré hace poco tiempo con esta pequeña joya bibliográfica. No es que fuera un libro novedoso en mi caso, si no que radicaba su valor en la dedicatoria que aparece en la primera hoja. Se trata de un libro&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-994" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Los-artistas-escriben.jpg" alt="" width="221" height="320" srcset="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Los-artistas-escriben.jpg 221w, https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Los-artistas-escriben-207x300.jpg 207w" sizes="(max-width: 221px) 100vw, 221px" />En una de mis múltiples búsquedas de libros relacionados con el estudio de la escritura me encontré hace poco tiempo con esta pequeña joya bibliográfica.</p>
<p>No es que fuera un libro novedoso en mi caso, si no que radicaba su valor en la dedicatoria que aparece en la primera hoja. Se trata de un libro de Matilde Ras (Los artistas escriben) que ella misma dedica en enero de 1954 al que fuera importante periodista y crítico teatral Elias Gómez Picazo.</p>
<p>Este valor añadido (por lo menos para mi) pasó totalmente desapercibido para la librería que lo vendía, que destacaba este hecho sin mucho interés comercial y, por tanto, sin añadirle un sobreprecio. De hecho, costaba incluso mucho más barato que otros ejemplares de la misma autora existentes en fondos de otras librerías, y que no son una primera edición, como es éste el caso, y sin dedicatorias manuscritas.</p>
<p>Es evidente la ilusión que me produjo el conseguir el libro, y el «sentir» de algún modo en mis manos aquella escritura de nuestra gran maestra de la Grafología.</p>
<p>Como curiosidad, Elias Gómez Picazo (fallecido en 1997) tenía fama de ser un crítico muy temido a través de sus artículos en el diario «Madrid», llegando a conseguir en 1957 el Premio Nacional de la Crítica por su labor profesional.</p>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-996" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Matilde-Ras.jpg" alt="" width="301" height="320" srcset="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Matilde-Ras.jpg 301w, https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Matilde-Ras-282x300.jpg 282w" sizes="(max-width: 301px) 100vw, 301px" /></p>
<p>En su dedicatoria, Matilde Ras transmite este «respeto» que le tiene, no solo por lo que dice al principio («Con su poquito de miedo&#8230;»), que más podría parecer una frase un tanto irónica por su parte, si no sobre todo por que se le olvidó añadir qué le dedicaba, teniendo que remediarlo intercalando «estas páginas» una vez finalizada la dedicatoria.</p>
<p>Curioso e interesante lapsus calami de una grande.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Apuntes históricos sobre la firma y su trascendencia como signo identificatorio</title>
		<link>https://psicograf.com/apuntes-historicos-sobre-la-firma-y-su-trascendencia-como-signo-identificatorio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alejo Fermín]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 23:38:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[El vocablo firma viene del latín firmare, es decir, «afirmar». Con ello se «da fuerza» a todo el contenido escrito que se encuentra previo a la firma. La propia Real Academia Española la define como el «nombre y apellido, o título, que una persona escribe de su propia mano en un documento, para darle autenticidad&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-2308" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2024/05/1638-2-300x204.jpg" alt="" width="300" height="204" srcset="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2024/05/1638-2-300x204.jpg 300w, https://psicograf.com/wp-content/uploads/2024/05/1638-2.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El vocablo firma viene del latín firmare, es decir, «afirmar». Con ello se «da fuerza» a todo el contenido escrito que se encuentra previo a la firma.</p>
<p>La propia Real Academia Española la define como el «<em>nombre y apellido, o título, que una persona escribe de su propia mano en un documento, para darle autenticidad o para expresar que aprueba su contenido</em>«.</p>
<p>El diccionario de «María Moliner» define la firma, a su vez, como el «nombre o título de una persona, generalmente acompañado de una rúbrica, escrito por ella tal como tiene costumbre de hacerlo para estos casos, al pie de cartas o documentos hechos o autorizados por ella.</p>
<p>Eduardo J. Couture en su obra «Vocabulario Jurídico», habla de la firma como «trazado gráfico, conteniendo habitualmente el nombre, los apelidos y la rúbrica, con el cual se suscriben los documentos para darles autoría y virtualidad, y obligarse en lo que en ellos se dice»</p>
<p>La firma, para ser válida, ha de ser autógrafa, es decir, que esté escrita de propia mano por su autor.</p>
<p>A lo largo de la historia, la firma ha representado un elemento esencial en todo acuerdo suscrito entre personas, pero no siempre la firma ha existido sido como tal.</p>
<p>En Roma, por ejemplo, los documentos no eran firmados, si no que existía una ceremonia denominada manufirmatio, que consistía en la lectura del documento que fuera por su propio autor o por un funcionario. Luego se extendía el documento sobre la mesa del escribano (el notario de entonces) y después de pasar la mano sobre el pergamino, se realizaba un juramento solemne en signo de aceptación. Después de realizada esta ceremonia era cuando se estampaba el nombre del autor o autores del documento</p>
<p>En la Edad Media se utilizaban sellos, marcas y signos, Estos últimos se componían con una cruz a la que se le añadían diversas letras y rasgos de forma entrelazada. Estos signos eran utilizados por todos los escribanos o fedatarios de entonces, y prácticamente han llegado hasta nuestros días.</p>
<p>La nobleza comenzó a reemplazar esta práctica con el uso de los sellos, no firmando todavía en los documentos debido a que prácticamente no sabían escribir. Con el tiempo, ya fue siendo costumbre que se autenticaran los documentos con sello y firma a la vez, aunque ésta siguiera siendo todavía más signos que escritura en si.</p>
<p>En Francia en el siglo XIV, Carlos V obligó a los escribanos a añadir a los documentos, aparte de los signos que ponían, sus propias firmas, algo bastante más complejo para aquella época que los signos. Entonces era muy poca la gente que sabía escribir, y por eso durante mucho tiempo, fue el signo (un elemento gráfico dibujado, al fin y al cabo) el que aparecía en todos los documentos.</p>
<p>Como ya se ha dicho, la firma autógrafa es la que plasma la persona de su puño y letra,.y puede estar hecha mediante un conjunto de letras (identificando así al nombre y apellido o apellidos, aunque solo sea por sus iniciales), acompañados o no por una rúbrica, o bien mediante elementos ilegibles, como puede ser únicamente la rúbrica, lo que se asemejaría más a la definición de signo como tal que a la de firma.</p>
<p>La rúbrica es un elemento muy importante que acompaña por lo general a la firma, tan importante que en muchas ocasiones ella misma compone únicamente la firma. Data de la Edad Media, y al parecer proviene etimológicamente del latín rubrum (rojo). La costumbre de rubricar viene de que en aquellas épocas se añadia al pie del documento, después de poner el nombre y apellido, tres palabras latinas con tinta de dicho color, scripsit firmavit reconogvit, que de alguna manera daban fe de autenticidad oficial al mismo. Con el tiempo, estas palabras se fueron deformando hasta hacerse ilegibles, convirtiéndose posteriormente en dibujos embrollados. De tal modo el pueblo llano, totalmente ignorante de su verdadero significado y propósito, interpretó aquel garabateo como un signo de buen gusto y distinción, y procedió así a imitarlo, hasta nuestros días. De alguna forma todavía, hoy día, se sigue considerando a las firmas con grandes rúbricas, por parte del vulgo, como elegantes y propias de personas importantes. Los grafólogos opinamos algo muy diferente&#8230;</p>
<p>La plasmación de una firma en un documento conlleva por si misma varias consecuencias. Permite en primer lugar, identificar al autor de la misma, bien por que es legible y se puede leer perfectamente el nombre del autor, o bien por que aunque sea ilegible es un «dibujo» repetido por dicha persona de forma constante, y por tanto, conocido por los demás. También la firma tiene efectos declarativos, puesto que al ejecutarse en un documento implica que la persona asume el contenido del mismo y, por tanto, se hace también responsable de lo declarado en él. Y por último, por supuesto, tiene también un valor probatorio, ya que aunque la persona no reconozca haber firmado el documento, será elemento de prueba la verificación de dicha autoría mediante cotejos periciales caligráficos.</p>
<p>A pesar de que estamos en la era de los avances tecnológicos, y que la escritura manuscrita sufre uno de sus peores momentos, hoy día todavía se sigue firmando, y se sigue exigiendo en todos los contratos que se plasmen las correspondientes firmas por parte de los implicados, como una manera de responsabilizarse, social y jurídicamente.</p>
<p>Aunque sea un elemento proclive a su imitación y falsificación, la firma sin embargo, sigue siendo uno de los mejores signos personales de identificación, al ser totalmente imposible que alguien pueda usurpar en todos sus rasgos gráficos, al verdadero autor de la misma. Esto, probablemente, sea uno de los factores fundamentales que asegure su supervivencia para el futuro.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La autenticidad o falsedad del «Diario de Ana Frank»</title>
		<link>https://psicograf.com/la-autenticidad-o-falsedad-del-diario-de-ana-frank/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[avasquezd]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 11:49:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[Todos conocemos el famoso “Diario de Ana Frank”. Un libro que ha marcado a generaciones de personas, y del que se han hecho multitud de reediciones, e incluso películas, teatro y series de televisión. Sin embargo, existen estudios periciales que han puesto en tela de juicio su autenticidad. Recordemos un poco el tema. Ana Frank&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-1093" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank3.jpg" alt="" width="200" height="125" />Todos conocemos el famoso “<strong>Diario de Ana Frank</strong>”. Un libro que ha marcado a generaciones de personas, y del que se han hecho multitud de reediciones, e incluso películas, teatro y series de televisión.</p>
<p>Sin embargo, existen estudios periciales que han puesto en tela de juicio su autenticidad.</p>
<p>Recordemos un poco el tema. <strong>Ana Frank</strong> era una niña judía capturada por la <em>Gestapo</em>, que tras varias vicisitudes, murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Mientras estuvo escondida con su familia hasta su detención, durante la ocupación nazi de Holanda, escribió un diario (entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944), que a su muerte fue encontrado por su padre, Otto Frank, y quien lo publicó en 1947 con el resultado que hoy todos conocemos.</p>
<p>Desde luego, siempre llamó la atención leyéndolo, que el lenguaje utilizado por esta niña en su diario fuera tan maduro y muy poco apropiado para su corta edad (13 años). Pero nadie se planteó sospecha alguna, hasta que algunos  empezaron a dudar.</p>
<p>En el diario aparecen, además de lo escrito cada día, muchas anotaciones al margen, correcciones, comentarios y añadidos en las hojas, hechas en tinta azul, negra, roja y a lápiz.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-1094" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Minna-Becker.jpg" alt="" width="200" height="162" />En 1960 se encarga a la famosa grafóloga y perito calígrafo <strong>Minna Becker</strong> un estudio pericial, en el que determina <strong>que todo el texto, incluidas las anotaciones, fueron hechas por una misma persona</strong>.</p>
<p>A partir de aquí, las cosas se empiezan a complicar. En un estudio posterior realizado veinte años después, donde se analizaron las tintas y el papel utilizado en el diario, se descubrió que algunas de las anotaciones fueron realizadas con tinta de bolígrafo.</p>
<p>Este hecho comenzaba a poner en evidencia al famoso diario. Teniendo en cuenta que el bolígrafo no fue patentado hasta 1943 por el húngaro nacionalizado argentino Lazlo Biro, y que no fue hasta 1951 cuando se empezó a comercializar a gran escala, <strong>resultaba imposible que Ana Frank lo utilizara en su diario</strong> (falleció en 1945). Recordemos que según se había dictaminado previamente todas las anotaciones que aparecían estaban hechas por la misma persona.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-1095" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank4.jpg" alt="" width="200" height="175" />A lo largo de esto este tiempo, han existido multitud de análisis periciales sobre dicho manuscrito, muchos de ellos, también es verdad, claramente intencionados y subjetivos. Se ha llegado a utilizar al “Diario” como un arma política, tanto por los sectores judíos como por los antisemitas.</p>
<p>La “Fundación Anne Frank”, que es la que vela por todo lo relacionado con el “Diario”, contraatacó por ejemplo con otros informes de expertos donde se exponía la idea contraria a la ya expresada con anterioridad.</p>
<p>Sin ir más lejos, con el hecho de que las anotaciones a bolígrafo solo aparecen en dos hojas del diario, y que al parecer <strong>fueron hechas por una de las grafólogas </strong>que  trabajó en el estudio realizado en 1960.</p>
<p>Incluso también se indica en estos informes técnicos posteriores que <strong>la letra manuscrita encontrada en esas dos hojas difiere “considerablemente” de la del resto del diario</strong>.</p>
<p>Un estudio muy exhaustivo se realizó a principios de los ochenta, por parte del laboratorio del Instituto Forense de los Países Bajos. Los resultados de dicho estudio constan de más de 250 páginas, y la mayor parte del informe se dedica a las conclusiones sacadas de un minucioso estudio grafológico de cotejo, así como a un extenso estudio técnico documental.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-1096 size-full" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank5.jpg" alt="" width="200" height="84" />Así, según este informe, el <strong>Diario de Ana Frank fue escrito por ella</strong> entre 1942 y 1944.</p>
<p>Podemos comprobar, por tanto, que existen informes y contrainformes de todos los tipos y calibres, utilizados siempre a beneficio de los intereses que cada uno quiera defender.</p>
<p>De todas las maneras, queda un hecho muy significativo por aclarar, y que todavía a día de hoy hace despertar sospechas sobre el diario, y que cualquier grafólogo puede comprobar. Si se compara la escritura de Ana Frank que aparece en multitud de cartas y tarjetas que remitió a lo largo del tiempo a familiares que vivían en Suiza, todas indubitadas y expuestas por la propia «Fundación Anne Frank», <strong>podemos apreciar serias diferencias que no se pueden achacar a una evolución normal en una niña de esta edad</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1097" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank7.jpg" alt="" width="320" height="129" srcset="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank7.jpg 320w, https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank7-300x121.jpg 300w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /><br />
<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-1098" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank8.jpg" alt="" width="320" height="126" srcset="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank8.jpg 320w, https://psicograf.com/wp-content/uploads/2018/10/Ana-Frank8-300x118.jpg 300w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /></p>
<p>En las imágenes superiores, el primer texto corresponde a una carta remitida a su abuela y la segunda al propio «Diario». La diferencia de tiempo es de un año, y sin embargo, como se puede apreciar, las disparidades gráficas enormes. La primera es más propia de una niña de 12 ó 13 años, mientras que el nivel de forma de la segunda es súmamente más avanzada, más típica de una persona de edad adulta. Es imposible un grado de evolución semejante en tan poco tiempo.</p>
<p>Es evidente que visto lo visto y a día de hoy, aún faltan por realizar análisis grafológicos y periciales definitivos sobre el “Diario” que estén regidos <strong>por el más absoluto rigor científico y exentos de todo valor parcial</strong>.</p>
<p>Esto ya, en la actualidad, será prácticamente imposible que se lleve a cabo, dadas las grandes implicaciones e intereses existentes con este tema. La respuesta definitiva sobre la autenticidad o falsedad del famoso “Diario” quedará siempre, por desgracia, en lo que cada uno quiera creer al respecto.</p>
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		<title>Análisis grafopsicológico del «Asesino del Zodiaco»</title>
		<link>https://psicograf.com/analisis-grafopsicologico-del-asesino-del-zodiaco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[avasquezd]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 23:42:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[En diciembre de 1968, en Vallejo, una comunidad cercana a San Francisco, se registró el primero de una serie de crímenes perpetrados contra parejas jóvenes, a manos de un individuo conocido como El asesino del Zodiaco, quien retaba a las autoridades y enviaba a los diarios mensajes cifrados, valiéndose de simbología astrológica y esotérica. A&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-1321" src="https://psicograf.com/wp-content/uploads/2007/08/asesino-del-zodiaco.gif" alt="" width="225" height="320" />En diciembre de 1968, en Vallejo, una comunidad cercana a San Francisco, se registró el primero de una serie de crímenes perpetrados contra parejas jóvenes, a manos de un individuo conocido como El asesino del Zodiaco, quien retaba a las autoridades y enviaba a los diarios mensajes cifrados, valiéndose de simbología astrológica y esotérica.</p>
<p>A lo largo de varios años, las claves que el sujeto enviaba a la policía sobre su identidad no lograron ser descifradas.</p>
<p>A pesar de décadas de investigación, las autoridades policiales de Estados Unidos nunca consiguieron descubrir al autor de las matanzas. El “Asesino del Zodiaco” se ha ligado a siete asesinatos conocidos. Cada uno de éstos fue seguido por cartas enviadas por el autor de los asesinatos a los periódicos locales donde detallaba los crímenes, con apuntes que sólo el asesino podía saber.</p>
<p>Estas cartas fueron enviadas entre 1966 y 1974, y comenzaban generalmente con el saludo: «Éste es el zodiaco que habla» y fue firmado con lo que se ha convertido en la insignia de los asesinos del zodiaco&#8230; una cruz dentro de un círculo.</p>
<p>El conocido como “Asesino del Zodiaco” es ya una figura mítica dentro de la criminalidad mundial.</p>
<p>Es uno de los asesinos en serie del que más documentos manuscritos se conservan, ya que a lo largo de varios años se entretuvo en mandar muchas cartas.</p>
<p>Para realizar un análisis grafológico de estos escritos hay que tener en cuenta, sobre todo, que se trata de anónimos, es decir, de documentos que una persona realiza con un objetivo concreto, y con la premisa muy clara de que no se pueda descubrir a su autor.</p>
<p>Por este motivo, los anónimos tienen una serie de consideraciones especiales que se deben tener en cuenta, en primer lugar y más importante, la carencia de una firma en ellos, una estampación gráfica por parte del autor que de esta manera reconoce su autoría.</p>
<p>También está en la mente de la persona que hace un anónimo poner todas las trabas que sean necesarias para que, además de que no aparezca ninguna firma, se le pueda descubrir por otros rasgos, Por este motivo el individuo suele disfrazar su propio grafismo, intentando hacerlo de manera diferente a lo habitual. Se utilizan para ello escrituras en mayúsculas, se escribe con la mano contraria a la utilizada normalmente, se repasan las letras, etc.</p>
<p>En el caso que nos ocupa, esta persona utiliza un tipo de escritura predominantemente tipográfica, que es una forma de escribir muy impersonal. Aquí caben dos posibilidades: que sea su escritura habitual, o bien por el contrario, que sea una caligrafía refugio, buscada con el fin ya comentado de esconder su verdadera personalidad para que no se le descubra.</p>
<p>Dada la gran cantidad de escritos que existen de este personaje, procedentes además de varias épocas, desde nuestro punto de vista consideramos que hay una correlación muy importante entre dichos grafismos y su verdadera forma de ser.</p>
<p>Analizando sus escritos nos encontramos con algunos documentos donde intenta hacerlos de una forma más consciente, es decir, más controlada y artificial con el objetivo claro de disfrazar aún más sus formas personales. Sin embargo, esta pose le suele durar poco, ya que a medida que avanza en el escrito sale su parte más inconsciente y la escritura se vuelve más espontánea (dentro, claro está, del control que sigue ejerciendo sobre ella). Asimismo, también nos encontramos con escritos donde ha ejercido esta represión más consciente, y otros donde se ha dejado llevar más por sus modos más personales.</p>
<p>Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, se ha procedido a un breve análisis grafopsicológico de estos grafismos para intentar entrever a través de las desviaciones gráficas conscientes introducidas por esta persona, el máximo posible de su espíritu personal.</p>
<p>Se muestra como ejemplo una de sus cartas, pero si alguno quiere profundizar y conocer las restantes, puede entrar en este enlace donde podrá verlas y descargárselas:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><a href="http://www.zodiackiller.com/Letters.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.zodiackiller.com/Letters.html</a></p>
<p>Esta persona es muy metódica en sus actos habituales. Es reflexivo y se toma el tiempo que necesite para actuar convenientemente. Es decir, no es dado en absoluto a hacer las cosas sin más, sin haberlas planificado con anterioridad.</p>
<p>En su modo de pensar nos encontramos con una capacidad importante para concentrar sus ideas, para centrarse en una temática determinada sin dispersarse. Por lo general, tiene las ideas claras, y también le gusta que todo lo que diga y haga sea igual de claro y concreto. Esta claridad de la que hace alarde se viene abajo en cuanto un tema choca con su parte afectiva, con su mundo de los sentimientos, pudiendo perder entonces los nervios y, por tanto, también la propia ecuanimidad personal que busca.</p>
<p>Su ritmo de asimilación de ideas le viene determinado por una velocidad mental que fluctúa; él quiere mantener una compostura que le permita poder asimilar con tranquilidad todo lo que recibe del exterior, con prudencia y cautela, pero sin embargo, se le detecta una tendencia contraria muy marcada.</p>
<p>En su ánimo está el sostener a la mente centrada, funcionando con objetividad, con todo bajo su mando. Otra cosa es el resultado que suele obtener: pérdidas de control, vaguedades, posturas arbitrarias y sesgadas, etc. Se le puede ver que en muchas ocasiones se apasiona con aquello que le motiva, subiendo en intensidad y entusiasmo a medida que lo realiza y va viendo los resultados que logra.</p>
<p>Es muy dado a intentar mantener su emotividad controlada, al favorecerle sin duda un pensamiento racional y más coherente. Pero por lo ya comentado, este estado ideal no consigue sostenerlo por mucho tiempo, porque sale enseguida su fuerte propensión a sufrir cambios y altibajos internos.</p>
<p>Efectivamente, tiene momentos en que se siente fuerte, actuando con decisión y energía, pero también tiene otros, que son mucho más frecuentes por otra parte, donde su sentimiento interior es de falta de firmeza y de decaimiento.</p>
<p>Sufre también de una falta de eficacia práctica en la acción. Es una persona pasiva, bastante convencional, que está supeditada a fuertes limitaciones, inhibiciones y bloqueos, con habituales desánimos pasajeros. También resulta muy fácil de herir.</p>
<p>En esta persona nos encontramos con una manera de actuar bastante regular y rutinaria. Suele repetir esquemas, conductas, comportamientos, ya que ello le ayuda en su seguridad personal. Cuando innova, se puede sentir desasosegado e inquieto, y entonces va a tender a volver a su actitud clásica repetitiva.</p>
<p>Le cuesta decidir muchos sus acciones. Va paso a paso, con un ritmo que le permita controlar al máximo su actuación siguiente. Se le observan fuertes miedos en todo lo relacionado con su futuro; se ve condicionado por incertidumbres, dudas, desconfianzas, recelos&#8230;</p>
<p>Tiene una actitud de cierre y hermetismo con todo aquello que tenga que ver con su mundo íntimo. Es muy reservado y difícilmente hablará de cosas que reflejen aspectos suyos personales.</p>
<p>Se trata de una persona con serias dificultades para establecer vínculos sólidos con la gente. Se observa en él bastante inadaptación; le cuesta mucho conectar con los demás, posiblemente porque no es muy hábil socialmente, teniendo además en ocasiones un tacto demasiado áspero y contundente. Fuerte predisposición al aislamiento.</p>
<p>Tiene profundas necesidades afectivas, aunque probablemente él no las quiera reconocer. Nos encontramos también con una considerable represión de sus tendencias e impulsos naturales, para conseguir de esta forma dar una imagen calculada y fría, intentando con ello que los demás vean lo que él quiere que vean, según sus propios deseos. Esto no deja de ser una táctica para compensar una carencia significativa de autoestima.</p>
<p>En su escritura se puede observar asimismo una pronunciada inhibición del impulso sexual. En este plano existe una huída, el no querer enfrentarse con algo que, posiblemente, le confunda y le inquiete, por no sentirse en absoluto seguro ni capacitado.</p>
<p>Su escritura también recoge señales de angustia, de sufrimiento. Desde luego, no cabe duda que esta persona disfruta con sus actos, llegando incluso al apasionamiento tal y como ya se ha dicho, pero también es cierto que internamente tiene un mundo muy complejo y atormentado, mucho más que la apariencia que quiera mostrar o que de cara a los demás pueda parecer.</p>
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